Un chaval de 26 años que trabaja, ahorra e invierte. Publico mis cifras cada mes y cuento cómo aumenta mi patrimonio sin filtros, con los números delante y como si se lo contara a mis colegas.
Mi juego favorito era el Monopoly y ahorraba en una hucha de Mickey Mouse. Estaba convencido de que las monedas valían más que los billetes: los billetes, para mí, solo eran papel.
Resulta que no iba tan mal encaminado. El dinero sigue siendo papel si no lo inviertes: no está respaldado por nada desde que se dejó el oro, se puede imprimir más a sus anchas y cada año vale un poco menos. Lo que de niño era una intuición tonta es, en el fondo, la razón por la que invierto.
Pero de invertir no tenía ni idea. Ahorraba todo lo que podía y hacía cosillas para sacar unos ingresos extra, y de la bolsa solo había oído hablar. Cometí errores, y los sigo cometiendo. Empecé a invertir en 2020, con 19 años y en plena pandemia, y desde entonces publico lo que hago con mi dinero: cuánto tengo, dónde está y qué me sale mal. Escribo desde el País Vasco.
Abrí la cuenta en 2023, con 22 años. En mi entorno no había nadie con quien hablar de esto: nadie invertía, y la mayoría ni sabía por dónde empezar. Tampoco es que se hablara mal de ello, es que no se hablaba.
Así que empecé por dos cosas, y siguen siendo las mismas: aprender de quien llevaba más camino que yo y aportar lo que iba entendiendo. Y hay una tercera que no esperaba y ha acabado siendo la mejor: conocer gente con las mismas aficiones, que era exactamente lo que no tenía cerca.
Hubo un momento que lo empujó todo. Veía gente en YouTube y en X hablando de dinero que tenía bastante menos que yo, y pensé: algo sabré que ellos no, o algo estaré haciendo mejor. Así que me puse a contarlo yo también, con mis opiniones y con mis números delante.
Y compartiendo las cifras me di cuenta de algo que no sabía: que mi patrimonio está muy por encima de la media. Para mí era lo normal. No lo hablaba con nadie, así que no tenía ni idea de si el resto iba igual, mejor o peor.
También me sirve para pensar. Sobre el dinero, sobre el trabajo y sobre la vida, porque el dinero es una herramienta y no un fin.
Publico mis cifras, no mi nombre. Lo que tiene que poder comprobarse son los números, y ahí están cada mes, con su fecha y sin maquillar: cuando bajan, también salen.
Mi cara no añade nada a eso. Y así lo que se discute es lo que hago con el dinero, que es de lo que va esto.
Lo otro es privacidad y seguridad. Publicar cuánto tienes y ponerle una cara al lado no es lo mismo, y por desgracia hoy hay que tener cuidado con estas cosas: envidiosos hay de sobra. Quién sabe si algún día la doy. De momento no toca.
Cada año con lo que tenía al cerrarlo. No hay ningún año en el que todo saliera bien.
Llevaba años queriendo invertir, pero no sabía dónde ni cómo. Llegó la pandemia, se desplomó todo y abrí cuenta en el banco de siempre. Empecé por lo que conocía: empresas españolas que suenan a todo el mundo, a precios ridículos. Dejé 1.000 € en la cuenta e invertí los otros 15.000.
Y me hice una promesa: no tocarlo en cinco o siete años.
No miraba mucho la bolsa. Cada vez que juntaba algo de dinero, lo metía en la que iba más rezagada de las que tenía. Sin excels, sin seguimiento y sin complicaciones.
Esta cifra es una estimación: ese año no llevaba la cuenta y no sé exactamente cuánto tenía.
Empecé a ganar dinero de verdad con mi primer trabajo, compaginándolo con la universidad. Un sueldo que para mucha gente está bien, y ahí es donde se decide todo: otro se habría dado unos caprichos o habría subido su nivel de vida. Yo dejé mis gastos donde estaban e invertí lo que sobraba.
Fue el año en que empecé a llevar la cuenta de lo que entraba y de lo que salía. La universidad no me gustaba nada, así que aprovechaba las clases para leer sobre bolsa y sobre cómo ganar más dinero.
En las prácticas me pasaba los descansos leyendo noticias de Google, Amazon o Tesla, hasta que decidí empezar a comprarlas. Al acabarlas creé la cuenta de X: tenía el verano por delante y una empresa que ya me había fichado.
Ese fue mi primer trabajo corporativo, y pensé que me iba a gustar mucho más de lo que me gustó. Mantuve los dos, y los mantengo hoy. Nace Jota Finance.
Conseguí mis primeros 100.000 € y el año creció de forma brutal. Abrí mi primer fondo indexado al S&P 500 para diversificar, y sobre todo porque no soy ningún experto analizando acciones y prefiero no jugármelo a que lo sea.
Después de un par de errores con las criptomonedas, empiezo a comprar Bitcoin en serio: poco a poco, todos los meses y con un plan. El indexado al S&P 500 pasa a ser mi primera posición. Es el año en que la cartera empieza a coger forma: deja de ser un montón de cosas sueltas y pasa a tener un reparto pensado.
Compro mi primer inmueble para alquilar, que era la pata que me faltaba. Y Jota Finance deja de ser un proyecto para ser una fuente de ingresos más, después de unos cuantos que no salieron. Sigo con los dos trabajos y sigo buscando de dónde sacar más.
La cifra de este año se actualiza cada mes. El desglose completo, con dónde está cada euro, está en la portada.
No me veo en una oficina a largo plazo. No me hace feliz, no me llena y no me gusta, y no creo que sea el sitio donde más puedo aportar.
No es que quiera dejar de trabajar: quiero elegir en qué. Por eso todo lo demás -invertir, los inmuebles, esto que estás leyendo- va en la misma dirección, y por eso hay una cuenta atrás en esta web con una fecha puesta.
No es una recomendación, es lo que hago yo. Y ha ido cambiando: empecé con acciones españolas y hoy la mayor parte está en un indexado.
La base y mi primera posición. Donde va la mayor parte y donde menos decisiones tomo, que es justo la gracia: no soy experto analizando empresas y aquí no hace falta serlo.
La guía, gratis →Las españolas de 2020 y las tecnológicas de Estados Unidos. Y Bitcoin comprado poco a poco todos los meses, sin mirar el precio y después de aprender por las malas.
Dónde lo compro →Lo más nuevo: el primer piso para alquilar es de este año. Es el flujo de caja, lo que tiene que pagar el día a día cuando deje el trabajo, porque una cartera no paga facturas cada mes.
Mis operaciones →Aquí cuento mi camino real: cómo evoluciona la cartera, cómo pienso cuando tomo una decisión, qué errores cometo y qué saco de cada uno. En X van los resúmenes y las reflexiones; en la newsletter, lo que no cabe en un tuit.
La idea es que veas que no hace falta ser un genio para tomar el control de tu dinero. Si yo lo estoy haciendo, tú también puedes.
En X publico casi a diario y ahí es donde más se habla. En la newsletter va lo largo: el balance de cada mes con las cifras y las decisiones que hay detrás.